Las Reglas Mayombe; Briyumba; y Kimbisa

Aportes a la definición de las Reglas del Palo Monte Mayombe

Los congos tuvieron que agruparse en Cuba de acuerdo con su procedencia de origen («nación») y las condiciones que imponía el medio. La zona que recibió mayores aportaciones de esclavos congos, según Rórnulo Lachatañere (1939a:1), fue la extensa llanura de Colón, que es precisamente donde se conservan con perfiles más definidos las características de los grupos étnicos de procedencia bantú.

Las procedencias regionales de los congos que fueron a Cuba pueden obtenerse a partir de los nombres de los desaparecidos cabildos de nación y las escrituras de fundación o disolución de los mismos, mucho más que en los inventarios de los ingenios, los contratos de venta de esclavos, y otros documentos oficiales. Sin embargo, tal como señala Lydia Cabrera (1979:2), mayor luz e información se obtiene a partir de la memoria de los negros ancianos que conocían y aún conocen sus orígenes; es decir, los nombres de las naciones africanas a las que pertenecían sus progenitores y ancestros, unos directamente a través de sus padres y abuelos, y los más jóvenes, por medio de la tradición oral familiar. De todos los grupos étnicos africanos que fueron llevados a Cuba a través de la trata negrera, fueron los Lucumís o Yorubas y los Congos los que definitivamente se repartieron el campo místico de Cuba a través de sus reglas o sistemas religiosos; dejando no obstante un pequeño espacio a los Carabalís. De este modo, en primer lugar figuran los santeros y los nganguleros; y en muy segundo plano, los abakuá o ñáñigos.

Conviene señalar aquí que verdaderamente existen varias Reglas de Congo y no una sola, tal como se cree a nivel popular y fuera del ámbito afrocubano. Entre dichas Reglas de Congo en la actualidad destacan las siguientes:

  1. Regla de Mayombe.
  2. Regla de Biyumba (Vrillumba o Brillumba)
  3. La sub-rama Regla Biyumba Congo (Vrillumba o Brillumba Congo).
  4. Regla Kimbisa.

Los miembros de los «nsó-nganga» o cofradías, los paleros o nganguleros, según la Regla de Congo que practiquen, serán: mayomberos, kimbiseros, briyumberos, y otros nombres correspondientes.

Todos los nombres de las diferentes Reglas de Congo que existen hoy en día, así como las que desaparecieron, hacen referencia directa a las antiguas asociaciones de negros o cabildos de nación del grupo congo. Todo ngangulero pertenece a una Regla de Congo específica; sin embargo, todas las Reglas de Congo se caracterizan actualmente por tener una gran uniformidad y tan sólo presentan algunas diferencias dialectales que no afectan a dicha uniformidad característica. Como consecuencia de dicha uniformidad existente, a los paleros o nganguleros se les llama frecuentemente «mayomberos» cuando en realidad tan sólo deberían de llamarse mayomberos aquellos que practican la Regla de Congo Mayombe.

Esto ocurre también cuando se dice «Regla Mayombe», «Regla de Palo Monte», o también «Palo Monte Mayombe» para unificar a todas las Reglas de Congo existentes debido a su gran uniformidad. En realidad, «Palería» y «Palo Monte» serían una única Regla de Congo: la Regla de Palo Monte; y en cuanto al «Palo Monte Mayombe», también en sentido estricto, resulta un término erróneo, aunque útil y de uso frecuente por africanistas entre los que me incluyo como término unificador de todas las Reglas de Congo que existen en la actualidad.

Partiendo de esta uniformidad característica y una vez aclarada la aplicación errónea que se hace de estos términos, he decidido seguir esta generalización tal como si las Reglas de Congo fuesen una sola, a la cual me refiero siempre como «Palo Monte Mayombe», tal y como se dice generalmente; y a sus practicantes por los nombres de  «paleros», “mayomberos” o «nganguleros». Y es que, en efecto, los aspectos de organización social, y el simbolismo en las prácticas rituales de culto religioso y de hechicería, son los mismos; y en cuanto a los «kutuguango» o narraciones congas tradicionales, se puede observar que son extremadamente parecidos debido a un evidente proceso de asimilación de éstos por parte de los congos y de sus descendientes sin haberse tenido en cuenta sus orígenes africanos específicos.

Sin duda, el Palo Monte Mayombe, al igual que la Regla de Osha, cuenta con un gran número de adeptos dentro y fuera de Cuba, con un culto rico y variado, y una organización social perfectamente estructurada y fuertemente jerarquizada en cada uno de los «nsó-nganga». Sin embargo, conviene añadir a esto que ninguno de los sistemas religiosos afrocubanos es producto de un movimiento nativista o mesiánico, tal como lo constituyen los Black Muslime, los prosélitos de Father Divine, y otras sectas negras norteamericanas.

He recalcado muchas veces que” si se hiciera una definición del Palo Monte Mayombe como un sistema de creencias religiosas afrocubanas que surge como un producto de formas religiosas, en las que predomina el elemento Bantú, y creencias religiosas católicas, dicha definición sería completamente falsa”. Es indudable el hecho de que existe un marcado sincretismo que se inició hace tres siglos con la llegada de los primeros esclavos congos, un proceso que se acentuó con la desaparición de los cabildos de nación a principios del siglo XX. Por otra parte, en cualquiera de los tres sistemas religiosos afrocubanos pueden observarse formas religiosas junto con formas religiosas católicas, predominando un elemento africano determinado: en la Regla de Osha predomina el elemento Yoruba, en el Palo Monte Mayombe predomina el elemento Bantú ene general y bakongo en particular, y en la Regla Abakuá predomina el elemento Carabalí.

No obstante, sí podría establecerse una definición más exacta del Palo Monte Mayombe como un sistema religioso afrocubano que está esencialmente basado en el lenguaje articulado de los espíritus. El estudio de cómo es el lenguaje de los espíritus, cuáles son sus características, cómo se desarrolla, y qué consecuencias aporta al sistema se hace absolutamente necesario para entender esta religión.

Por otra parte, el lenguaje por sí mismo proporciona un campo de estudio muy valioso y extenso; y en el terreno de las preocupaciones profundas, este análisis de las narraciones tradicionales o «kutuguango y léxico residual congo en Cuba, revela toda una interpretación de la naturaleza, toda una verdadera confrontación entre la Vida y la Muerte que constituye una obsesión para el ngangulero y que le permite el poder situarse en el mundo y en la sociedad.